Parque Lineal del Manzanares: Una joya en el corazón de Madrid

Todos los lugares del mundo tienen una historia que contar. Pero la del Parque Lineal del Manzanares se mezcla, cautivadoramente para el inquieto observador, con el presente que nos ha tocado vivir.
A tan solo escasos metros de las viviendas del barrio villaverdense de Butarque, se extienden los terrenos de lo que comunmente se ha venido en llamar el Parque Lineal del Manzanares, en su tramo II. Terrenos que han permanecido intactos hasta hoy a la voracidad de la especulación inmobiliaria.
Cientos de hectáreas que, rodeando a ambos lados el río Manzanares, son una dispensa de ese alimento de incalculable valor que es nuestra historia, la biografía eterna de una ciudad y de un país al alcance de la mirada de cualquiera de nosotros.

Para el vecino de Butarque, en el mejor de los casos, el Parque es la ribera del río por la que discurren dos pequeños caminos, uno para peatones y otro para bicicletas, diseñados hábilmente para distraer la mirada del paseante de lo verdaderamente importante: el propio Parque Lineal.
Como no es oro todo lo que reluce, tampoco es Parque Lineal sólo el camino marcado. De hecho la vereda que marcan los pasos de los últimos tiempos no es, ni mucho menos, la que siguieron los antiguos, antiquísimos, habitantes del Parque desde hace más de cien mil años.
Cientos de metros a ambos lados del itinerario marcado para el obediente caminante, son también Parque Lineal, quizás aún mucho más importantes que la ruta marcada en los mapas de fabricación y diseño municipal.
Al igual que no debemos dejarnos engañar por el sumiso rumbo que otros nos han marcado sobre los planos de nuestro Parque, tampoco debemos ver sólo la superficie de lo que hay más allá del camino más populoso. No nos vamos a engañar, los siglos de abandono y desprecio de los que ha sido víctima nuestro Parque Lineal, prolongados vergonzosamente a las actuales administraciones locales, regionales y estatales, han dejado una marcada huella en forma de vertederos, infravivienda, obras públicas irrespetuosas y malentendidas y expolio de nuestro patrimonio histórico, ecológico y cultural. Siempre con el beneplácito y tolerancia de nuestras administraciones, cuando no actos cometidos directamente por ellas.

Así, desgraciadamente, es el Ministerio de Fomento quien ha, literalmente, arrasado con la mayor parte del acervo histórico conocido y reconocido del Parque Lineal. Fue la M40 quien destruyó por completo el Vado de Santiago el Verde, origen de VillaVerde, y quien arruinó para siempre la Villa Romana de VillaVerde, una de las más importantes de Madrid. La misma autovía no tuvo reparos en destrozar para siempre los puentes y estructuras de la tercera esclusa del Canal. Fueron las obras del AVE las que desmantelaron buena parte del Real Canal del Manzanares, las que demolieron el importante acueducto del arroyo de la Gavia, o las que hicieron irrecuperable una cuarta parte del importantísimo poblado Carpetano de la Gavia. Muchas de las veces con nocturnidad y mucha premeditación.
El Ayuntamiento de Madrid, como dueño de todos los terrenos, no ha sido convidado de piedra en este festín destructor. El Consistorio madrileño ha permitido sin pestañear, la destrucción de la riqueza histórica y ecológica del Parque Lineal. Es más, hoy permite y ha permitido, la generación de basuras y vertidos ilegales, la contaminación recurrente de las aguas y el empobrecimiento y pauperización del enorme recurso que para Butarque es el Parque Lineal. O al menos no ha puesto la suficiente diligencia en evitarlo.
Las diferentes obras municipales, en su mayor parte de saneamiento, han ido transformando radicalmente el aspecto del Parque, impidiendo la correcta interpretación histórica del mismo. En el proceso, se han encontrado decenas de asentamientos neardentales, así como diferentes vestigios de todas las épocas (exceptuando quizá el periodo árabe). Todas las piezas rescatadas han sido extraídas del entorno del Parque. Pese a existir varios proyectos al respecto, nunca se han reintegrado en el Parque Lineal del Manzanares.


Debido a la enorme importancia histórica de la zona, el Parque Lineal del Manzanares es una zona BIC (Bien de Interés Cultural) además de ser, por añadidura, lugar de Protección Arqueopalontológica y gozar de las más altas graduaciones de protección histórico-artística en el catálogo de Monumentos Públicos y Elementos Urbanos Singulares (Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad de Madrid). Todo ello conducente, en teoría, en favor de la custodia y garantía de conservación emandas de la legislación regional y municipal, al albergar en su superficie o bajo sus terrenos innumerables registros arqueológicos de todos los tiempos. Las Terrazas o Cantiles del Manzanares, estribaciones yesíferas que podemos contemplar a la izquierda (aguas abajo) del Parque, son testigos mudos de la descomunal inundación que desaguó hace tan solo dos millones de años y formó el río Manzanares. Su importancia geológica y ecológica es muy elevada, por lo que así mismo gozan de protección legal, y son el hábitat de numerosas especies animales y vegetales de gran singularidad en un entorno netamente urbano.
¿Alguien podría imaginar que se disgregara el patrimonio histórico de la ciudad de Mérida? ¿Se podría interpretar correctamente la historia de la ciudad de Ávila repartida por los museos de otros espacios? ¿Hubiera sido lógico pensar en la conservación de las piedras del Acueducto de Segovia en diferentes galerías de otros lugares? Parece sensato pensar que no, como también parece prudente pensar lo mismo en el caso del Parque Lineal del Manzanares.
El incomparable nicho arqueológico y natural que está formado por el Parque y sus alrededores parece que ha tenido la suficiente relevancia como para que nuestras administraciones los protejan legalmente. Esta misma singularidad nos debe llevar a pensar que el Parque Lineal del Manzanares es, a la luz de lo hallado o incluso de lo ya tristemente destruido, un todo histórico, cientos de eslabones en una misma cadena que cuentan las memorias de un lugar. Separar los eslabones sería como meter la ciudad de Mérida en miles de vitrinas de cientos de lugares distintos. Sería acabar para siempre con la historia del Parque Lineal.

La actual diáspora de los restos históricos del Parque Lineal, cuando no su destrucción total, ha sido debida al desdén de las administraciones públicas para con el Parque. Ello a su vez, permitido por una población desconocedora por completo del inmenso tesoro del que todos somos dueños. De una verdadera joya en el corazón de Madrid.
Es por ello que se forma el Grupo de Investigadores del Parque Lineal (gipl), que en la actualidad está llevando a cabo un modesto trabajo de investigación de la historia del Parque. Aunque fundamentalmente se trata de recabar información dispersa en diferentes lugares o fuentes de información de lo más variopinta, para nuestra sorpresa aún hoy aparecen datos novedosos. La total deslocalización de todos los testimonios hace extremadamente complejo articular la historia del lugar. Historia que por otro lado ya se encuentra suficientemente segmentada o incluso destruida en sus restos, como ya hemos comentado.

El trabajo del gipl es dinámico y se encuentra en constante evolución, avance y rectificación, lo que lo convierte en un trabajo vivo y participativo. Se encuentra en la web del foro de la Asociación de Vecinos Independiente de Butarque en http://foro.butarque.es/parquelineal con la siguiente estructura:

El Parque Lineal del Manzanares (Tramo II) está gravemente amenazado en la actualidad. Si no se rectifica radicalmente la actitud de todas las administraciones, estará condenado a desaparecer en no más de unos años. El olvido y la ingratitud a la que hemos sometido a este incomparable espacio histórico-natural puede suponer su completa atomización que, a medio plazo, supondría la ruina del Parque Lineal.
La consciencia por parte del visitante, del vecino, del amigo del Parque Lineal, es su propia vida. Conociéndolo lo salvamos, ignorándolo permitiremos que nos despojen de uno de nuestros mayores tesoros.