La casa de la Cuarta Esclusa

El pozo de la Casa de la Cuarta Esclusa sigue ofreciendo agua

La Casa de la Cuarta Exclusa

Vista exterior de la Casa, hoy sigue en uso.

En la esclusa número cuatro del Real Canal del Manzanares, se levantaba (y sigue en pie) el edificio de los trabajadores de esta presa del canal. Las esclusas servían para elevar artificialmente el agua del Canal y así poder remolcar las barcazas con cierta seguridad para sus quillas.

Hoy se conservan junto a la casa vestigios de lo que fue: moreras plantadas para abastecer a la Fábrica Nacional de Tapices, seda para Madrid. También encontramos los restos (sillares, puentes y muelas de lo que en su día fue el Molino de Cartón, tratado en otro apartado de esta obra).

Junto a las centenarias moreras se conservan varias acacias, también ancestrales, frente a las cuales pasaba el Real Canal del Manzanares. Hoy queda su estructura, cubierta de huertos, y un pequeño valladar recuerdo miserable de lo que un día fue un proyecto real que daría a Madrid un puerto de mar.

Las aguas del riego referido juguetean con las raíces, retorcidas por el paso del tiempo, justificando que Madrid, un día, tuvo pasado.

Junto al señor Valero, quien nos muestra árboles que bien pudieran
pertenecer al siglo XIX.

Otro pasado, quizá no tan agradable y mucho más reciente, es el de cuartel de las tropas del Comandante del Ejército Popular de la República Española, Enrique Lister. La Casa fue espacio militar avanzado durante la rebelión militar que dio origen a la Guerra Civil Española. En tal época fueron nacionalizados todos sus elementos, especialmente los que eran de madera, para calentar o dar de comer a las tropas que se extendían por cientos a lo largo de los escarpes de La Gavia, como nos cuenta el señor Valero Pascual, su actual inquilino.

El interior de la estancia principal de la casa no ha sufrido grandes variaciones en los últimos siglos. Hoy los abrevaderos del ganado y de las mulas que tiraban de las barcazas del Canal, son de obra, pero originalmente fueron de madera. Como decimos, la Guerra Civil y el frío del invierno dieron buena cuenta de ellas para calentar a las tropas republicanas. Cerca de ellas, una chimenea con un horno de pan pueden decir con cierto orgullo que dio de comer a la Corte de Fernando VII y al mismísimo Borbón.

Así lo contaba Pascual Madoz por el año 1.848, "Diccionario geográfico-estadístico- histórico de España y sus posesiones de ultramar.

A 4,319 pies de long., está situada la cuarta esclusa tambien de antigua construcción, pero en buen estado [...] é inmediata á ella la casa de recreo, destinada para SS. MM. y AA., y delante de ella un magnífico emparrado sostenido por su armadura y pies derechos de madera, pintado todo al óleo, de color verde. Á 112 pies distancia de esta casa y paralela al canal, á 104 se ha construido en el año de 1830 un edificio, solo de planta baja, en el cual está la habitación para el guarda, ó peon conservador, una caballeriza con 24 plazas, pajar, pieza para la cebada, y una gran cocina con hornillas, hogar, horno y pieza para repostería, y otra para guardar ropas, bagilla y demás del servicio para las mesas [...]

Es muy complicado saber hoy cuales fueron las estancias reales en la Casa de la Cuarta Esclusa. De hecho Madoz habla de al menos dos bloques de edificios, estando hoy sólo uno en pie.

La edificación que hoy podemos ver, y que se encuentra extensamente fotografiada en esta obra, tiene tres cuerpos: el más amplio, central, con los abrevaderos, y dos cuerpos laterales. Uno está acondicionado como residencia y otro guarda un esclarecedor horno con su pequeña cocina. Es muy probable que todo esto fueran en realidad las estancias reales y la intendencia necesaria para ellas de las que habla Madoz


"Luis Candelas figura en la leyenda de los héroes populares
como un bandido bueno, un bandolero que robaba y estafaba,
pero no manchó sus manos de sangre. Un ladrón de poca
monta marcado por la época que le tocó vivir, el reinado
de Fernando VII, en la que fue tachado de peligroso
delincuente y acabó ejecutado a garrote vil."
http://www.historiarte.net/articulos/art004.html

No fue el único inquilino de la Casa con cierto renombre. Pese a que Luis Candelas, de profesión ilustre bandolero, sea un personaje rodeado de misterios e historias populares más cercanas al mito que a la realidad, parece más o menos probable, que también visitara la Casa de la Cuarta Esclusa, transformada en prostíbulo nocturno por el Borbón ("Bandido en un reino turbio": http://www.historiarte.net/articulos/art004.html):

[...] Estamos en 1829, cuando el rey se casa por cuarta vez, ésta con su sobrina María Cristina de Nápoles. Entre las amistades nocturnas del bandido prófugo Luis Candelas hay algunas bailarinas y tonadilleras que han participado en las fiestas privadas del rey en cierto pabellón del canal del Manzanares. Por lo que pueda suceder, el bandido se ha hecho con otras dos personalidades secretas menos importantes: la de Elías Salcedo, mancebo de una platería, y la de hermano de una bailarina popular llamada Lola la Naranjera, amante suya.

Restos de una construcción junto a la Casa de la Cuarta Esclusa

Junto a aquella construcción, hoy quedan los restos misteriosos de otra construcción que parece tuvo cierta solidez en siglos pasados. Anchos muros y bases de pilastras muy anchos hacen pensar que la obra ofreció una solidez inusual, siendo su función principal la más que probable de almacenaje, pajar, caballerizas,... Hoy los grandes huecos de la pared, a modo de amplias puertas para paso de ganado o mauinaria, se encuentran rellenos y transformados en ventanas, lo que lleva a suponer que cambió su función en un punto indeterminado del tiempo.

Tras el comienzo de la guerra, la casa fue ocupada por el ejército republicano y asediada por el nacionalista desde la linea que pasaba por el Cerro de los Ángeles (Cerro Rojo). La gente que vivía en la casa fue desplazada a las Cuevas de la Magdalena, donde llegaron a vivir unas cuarenta personas (y diez vacas, nos apunta Valero) en unas condiciones realmente extremas. En dicha cueva nace, en plena Guerra Civil Española, una hermana de Valero.

Sin duda una Casa con muchísima historia entre sus muros, originales a día de hoy. Algo que no sólo debe ser conservado como parte inseparable del Canal del Manzanares, sino que además debe ser mostrado para las generaciones futuras.


Interior de la Casa. Estructuras y enseres del siglo pasado se
pueden ver con otras perdidas en el interior de la historia.

UNA VISTA DE PÁJARO SOBRE LA ZONA

Vista de pájaro del entorno de la Cuarta Esclusa

En pie sólo queda la estructura de la propia Casa, junto a la cual se levantan los restos de un tejar que se proveía del barro de una finca colindante. Sobre ella, hoy destruido por las obras del AVE a Sevilla y a Barcelona, existía un Almacén de la Casa que muy probablemente sirvió de secadero para el Molino de Cartón.

Como hemos dicho, frente a la Casa se levantaba el Molino de Cartón, unido por una estructura de piedra a ella. El Molino se introducía en el interior del Canal para aprovechar la fuerza de sus aguas. Sin embargo existe y es visible hoy en día otra estructura aparejada a este, una serie de puentes y túneles para derivar el agua cuando no se quería que pasase por el Molino.

El mencionado sistema también es citado por Madoz con bastante detalle, con motivo de la destrucción de la pared derecha de la esclusa, cuando su desagüe o, más técnicamente, su cuérnago, arrasó la construcción de la esclusa, probablemente en alguna avenida:

[...] En el año 1831, con motivo de un hundimiento que se manifestó en el trasdos del muro derecho de la esclusa, por causa de la mala y viociosa construcción de su almenara, introducida en el mismo muro; se reformó este y se puso suelo nuevo a la esclusa. Con este motivo, el director entonces Don Pedro Nolasco de Ventura, y su ayudante el espresado Don de Herrera de la Calle, concibieron el proyecto de construir una almenara de desagüe, que dejando en seco el cuarto tramo, volviese las aguas al quinto, sin empeorarle, condujese las sucias y légamos al río, é introdujese de este aguas nuevas que refrescasen y aumentasen las del canal, para lo cual serviría también la caseta de compuertas que se halla construida [...] Formaron su proyecto, y se ejecutaron las obras hasta el punto en que se hallan en el dia; pero no se concluyó esta, tan importante y útil para el canal, por haber empezado a faltar en aquella época, parte de las asignaciones de caudales que les estaban señaladas.

Esta estructura de derivación de las aguas y su inmediato abandono pone de relieve que el pensamiento de los ingenieros no estaba muy centrado en la "navegabilidad" del Canal, a lo cual se añade el hecho de que, además, la obra de reforma se dejara a medias. Se sabía ya que el Canal no sería nunca navegable y que la empresa era exagerada y anti económica. Esta derivación parece aprovecharse no obstante aguas abajo para regar huertas alejadas del canal. Se potencia de esta manera el uso del canal para el riego de los abundantes campos de labor que debía tener el valle del Manzanares.

LA CUARTA ESCLUSA

La Cuarta esclusa se levantaba muy cerca y en linea de los que hoy es el colegio "Los Rosales". Medía 28 metros de largo, incluyendo el ensanche que hacía de "recibidor" y que tenían todas las esclusas del Canal, de aproximadamente 5 metros a la entrada y 5 a la salida. En dicho "recibidor" solía ir el aliviadero o desagüe del cuérnago, necesario este para aliviar la presión de las aguas sobre la compuerta de entrada cuando esta estaba cerrada.

Las esclusas del Canal fueron diseñadas para permitir su navegación y salvar el desnivel. La navegación podría hacerse aguas arriba o aguas abajo. Cada sistema de esclusas debía poseer una pareja de compuertas que vaciara o llenara la esclusa para subir o bajar la embarcación:

Origen: Canal de castilla http://centros5.pntic.mec.es/ies.sem.tob/esclusas.htm

Son muy pocos los restos que quedan de la Cuarta Esclusa, aunque parecen suficientes para hacer una primera aproximación a su funcionamiento:

Volvemos al diccionario de Madoz para tener una visión completa de la esclusa

A 4,319 pies de long., está situada la cuarta esclusa tambien de antigua construcción, pero en buen estado. Tiene 91 pies de long., por 163/4 de lat., [...] En el año 1831, con motivo de un hundimiento que se manifestó en el trasdos del muro derecho de la esclusa, por causa de la mala y viociosa construcción de su almenara, introducida en el mismo muro; se reformó este y se puso suelo nuevo a la esclusa. Con este motivo, el director entonces Don Pedro Nolasco de Ventura, y su ayudante el espresado Don de Herrera de la Calle, concibieron el proyecto de construir una almenara de desagüe, que dejando en seco el cuarto tramo, volviese las aguas al quinto, sin empeorarle, condujese las sucias y légamos al río, é introdujese de este aguas nuevas que refrescasen y aumentasen las del canal, para lo cual serviría también la caseta de compuertas que se halla construida. Verificaron las correspondientes nivelaciones y demas trabajos preparatorios y tuvieron el gusto de que estos correspondiesen a sus deseos. Formaron su proyecto, y se ejecutaron las obras hasta el punto en que se hallan en el dia; pero no se concluyó esta, tan importante y útil para el canal, por haber empezado a faltar en aquella época, parte de las asignaciones de caudales que les estaban señaladas.

En la actualidad se ve claramente lo que era el embarcadero, que es la zona destinada a las barcazas que pudieran llegar por la noche. Un remanso de aguas apresadas por la primera compuerta y liberadas o bien por el desagüe o por la propia esclusa.

Junto al embarcadero se levantaba el Molino de Cartón que, con una rueda exterior vertical introducida en el vaso de la esclusa, movía las muelas en su interior. Pensamos que el molino es posterior a la esclusa y que posiblemente su funcionamiento comenzó después de que el Canal dejara de ser navegable, ya que este modo de operar es muy poco probable con la circulación de barcazas por la esclusa.

Parece entonces que el molino fue posterior a la esclusa y que se levantó encima de su pared izquierda. Los sillares de esta construcción, así como sus muelas, fueron repartidas por los campos para distintos fines. En los años 60, quedando en pie tres de sus paredes, fue derribado por amenazar ruina. Hoy nos queda la bóveda de cañón donde encajaba el árbol de la rueda, y los cimientos, ladrillo con argamasa, mezclados con la propia pared de la esclusa.

Se puede apreciar claramente además, el aliviadero o cuérnago del que habla Madoz (almenara), que vertía las aguas del embarcadero o embalse, fuera de la esclusa, regulando de esta manera el flujo de agua que llegaba a su primera compuerta.

Este aliviadero fue reformado al menos una vez, ya que vicios en su construcción, quizá por hacerse muy cerca de la pared de la propia esclusa, provocaron el derrumbe parcial de la misma. Una vez reformado y reconstruida parcialmente la esclusa, las aguas dejarían seco el tramo cuarto por este aliviadero, pasando por el cuérnago hasta una caseta de compuertas, de mayor antigüedad. Desde este punto las aguas posiblemente eran saneadas de toda la inmundicia arrastrada y volverían en parte al Río y en parte al tramo quinto del Canal. La obra de reforma del aliviadero y cuérnago, aunque practicada, nunca llegó a estar concluida, al cesar los fondos de la Casa Real para el Real Canal del Manzanares, como podemos leer en el diccionario de Madoz.

Desagüe, aliviadero o cuérnago junto a la compuerta de entrada de la esclusa.
Este es el que se rediseñó en 1.831 y que sustituyó al antiguo.

El canal del aliviadero, exterior al Canal del Manzanares (cuérnago), conserva intacta su estructura de puentes para permitir el tránsito de aguas, lo que se ha venido llamando caseta de compuertas. Toda una joya. Tanto esta casa de compuertas, como el molino, fueron sin duda las construcciones más elevadas del entorno. Hoy de la caseta de compuertas sólo queda su interior, un distribuidor de ladrillo con argamasa para las aguas que sigue funcionando.

Muy posiblemente esta caseta de compuertas no llegó a verter el sobrante de aguas turbulentas al río y se quedó como un canal de riego más aprovechado por los campos circundantes.

Desde el desagüe anterior viaja el agua por el cuérnago hasta la Caseta de compuertas.
Desde ahí se producía (y se produce) su redistribución.

Destaca también el hecho de que el embarcadero parecía disponer (hoy se conserva intacto) otro aliviadero muy cerca de la Casa, que servía también para regar los campos. Quizá por lo tanto este es posterior.

Incluimos aquí una referencia a los planos de la segunda esclusa. Hoy sabemos que tanto los métodos de construcción, como las dimensiones y los ingenieros que se emplearon en ellas, son distintos de unas esclusas a otras. De hecho todas ellas se construyeron en épocas más o menos distintas. Sin embargo su funcionamiento a grandes rasgos fue muy parecido, por lo que incluimos aquí estos planos.

EL CANAL DEL MANZANARES, UN CANAL DE NAVEGACIÓN EN EL MADRID DE CARLOS III
http://hispagua.cedex.es/cultura_agua/textos/20_MariaTeresaFERNANDEZ.pdf

Para hacernos una idea muy aproximada de la forma de la esclusa, echaremos mano a las muy bien conservadas del Canal de Castilla:

Origen: Canal de castilla http://centros5.pntic.mec.es/ies.sem.tob/esclusas.htm

Y para comprobar que la recuperación de la Cuarta esclusa es posible, no tenemos más que ver los resultados obtenidos en la recuperación de dicho Canal:

Origen: Canal de castilla http://centros5.pntic.mec.es/ies.sem.tob/esclusas.htm

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