¿Qué ha ocurrido en la instalación deportiva María de Villota?

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El pasado mes de octubre mantuvimos una reunión con el concejal del distrito, Orlando Chacón, en la que se hizo un repaso a los temas de actualidad del barrio de Butarque. Entre ellos estuvimos hablando durante bastante tiempo sobre la Instalación Deportiva Básica (IDB) María de Villota que durante el mes de agosto había permanecido cerrada, sin conocerse los motivos, y en la que no se había procedido a cambiar el césped, tal y como como se reflejaba en las obligaciones de la concesión.

Además, insistimos, como hemos hecho muchas veces por escrito, que el estado de mantenimiento de la instalación era cada vez peor. Desde la Junta Municipal siempre se ha defendido a la empresa concesionaria de la instalación, aunque dejando claro que sabían que la gestión no era la mejor, pero que el pliego de condiciones con el que se adjudicó tampoco era el más favorable. Nosotros siempre hemos dicho que el problema es el modelo de gestión privada, con un bar como centro de la actividad. El María de Villota nunca ha sido realmente una instalación deportiva con bar, sino un bar con pistas deportivas, y eso era culpa de la apuesta municipal por la privatización de las instalaciones.

En definitiva, sin mucho entusiasmo, desde la Junta se defendió la gestión y se confirmó que se seguiría renovando el contrato (una concesión a 10 años, que terminó el 1 de enero de 2025, más otros 10 prorrogables, año a año) hasta que no hubiera la posibilidad de preparar un contrato mejor.

La sorpresa llegó unas semanas después cuando nos enteramos, y no por la Junta Municipal, de que el contrato no se iba a renovar este año porque la empresa adjudicataria «no había entregado la documentación necesaria«. Luego hemos sabido que, en realidad,  «detectaron irregularidades que impedían la prórroga, en concreto que la entidad no se hallaba al corriente de sus obligaciones con la seguridad Social«).

La solución de la Junta, para no cerrar la instalación hasta preparar un nuevo contrato, algo que llevaría bastantes meses, entre la preparación y adjudicación, fue ofrecérselo a los clubes deportivos del barrio, Santiago Apóstol y Racing Villaverde, para que lo gestionaran con una cesión de uso. ¿Os acordáis cuando las cesiones de uso eran ilegales y que por eso había que sacar a licitación el campo de fútbol del David Díez de la Cruz? Pues ya no es ilegal, ahora se puede hacer sin problema y LA IDB María de Villota va a ser gestionada por el Santiago Apóstol durante un año y medio prorrogable 4 años más, o hasta que se saque a libre concurrencia, y todo esto porque la otra opción era cerrar la instalación. Y no solo eso, el Santiago Apóstol tiene que mantener hasta el mes de junio la actividad que ya tenía el club de fútbol que entrenaba allí, las competiciones que se llevaban a cabo… es decir, hacerse cargo de todo para salvar la papeleta sin ni siquiera poder hacer uso de las instalaciones para sus niños y niñas hasta la próxima temporada.

¿Y cuál es la conclusión de todo esto? Pues que durante 11 años una empresa privada ha estado sacando enormes beneficios de una instalación pública municipal sin cumplir con la mayor parte de los requisitos del pliego de condiciones, dejando una instalación en un estado de mantenimiento deplorable y sin haber cumplido con sus obligaciones (alguna de ellas, como la reposición del césped, bastante caras).

La Junta Municipal se echa ahora las manos a la cabeza por el estado de la instalación – ¿qué hicieron durante estos 11 años para controlar lo que pasaba?- y dice que hará uso de la garantía que puso en su día la empresa para cobrarse todo de allí, pero la realidad es que ahora mismo nos hemos quedado con una única instalación polideportiva en un estado bastante deficiente.

Nuestra entidad vecinal es partidaria de que las instalaciones públicas, también las deportivas, sean gestionadas de manera directa, con personal municipal, con acuerdos de uso con los clubes del barrio a través de formatos participativos y colaborativos entre ayuntamiento y equipos (aunque ya sabemos que, si no hay negocio, al ayuntamiento no le interesan estos formatos).

Por suerte en el barrio tenemos unos clubes que sabemos que no buscan el negocio y que toda su labor se centra en dar la oportunidad a los niños y niñas del barrio de poder practicar uno de los pocos deportes que se pueden llevar a cabo en el barrio por culpa de la falta de instalaciones, y preferimos mil veces esto a que sean entidades privadas con ánimo de lucro (aunque se disfracen de clubes de fútbol fantasma) los que se encarguen de gestionar nuestras escasas opciones deportivas.

Todo nuestro apoyo al Santiago Apóstol que sabemos que tiene por delante una labor muy complicada.