Manifiesto de los usuarios de la C3: ¡¡¡ No somos ciudadanos de segunda!!!

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Renfe está sufriendo en Madrid una crisis sin precedentes en la historia reciente de nuestro transporte público. Retrasos y averías casi a diario son la consecuencia directa del desinterés de unas administraciones más preocupadas por enfrentarse sobre sus competencias que por el mantenimiento y ampliación del servicio de Cercanías, sin reconocer que la movilidad es una responsabilidad que competer a todas las administraciones: estatal, autonómica y municipales.

La red de Cercanías transportó solo en 2.021 a 160 millones de usuarios en la Comunidad de Madrid. Las promesas presentadas por los distintos gobiernos en época electoral son una antología de embustes ya que podemos constatar que no hay una auténtica voluntad de subsanar los problemas derivados de la falta de mantenimiento y la adecuación de las infraestructuras a una demanda creciente.

Los usuarios de la línea C3 pertenecemos a la Comunidad de Madrid, demandamos nuestros derechos como ciudadanas y ciudadanos de esta Comunidad; Específicamente en el Estatuto de Autonomía figura, en su Título Preliminar, la igualdad para todos los madrileños y en su arơculo 26 la competencia de esta comunidad en el Fomento del Desarrollo Económico; sin embargo, vemos como las grandes infraestructuras se desarrollan en otras zonas de la Comunidad, marginando, como en muchas otras cuestiones, a los residentes en la zona sur.

Como viajeros exigimos también que se cumpla el propio Reglamento de Cercanías que nos reconoce el derecho a recibir el servicio en las adecuadas condiciones de calidad y seguridad.

Mientras la población en los municipios del sur de la Comunidad de Madrid, especialmente los potenciales usuarios de la C3 han ido incrementándose en los últimos años, las reformas necesarias para atender a dicha población han sido prácticamente inexistentes. Los retrasos han hecho perder a los usuarios el equivalente de 33 días al año de su tiempo ante el absoluto menosprecio de los responsables del Ministerio y Adif.

Todos estos despropósitos tienen una raíz conocida: desde 1992 los trenes de Cercanías han doblado sus pasajeros, pero las inversiones no han ido al ritmo del crecimiento poblacional. Pese al gran incremento de usuarios, Renfe y Adif no han estado a la altura y han permiƟdo una degradación creciente del servicio. Han hecho un mantenimiento precario de las instalaciones. La capacidad de las vías no sólo no se ha incrementado, sino que en algunos casos se ha reducido y casi todas las estaciones presentan un diseño, capacidad y accesibilidad totalmente obsoletos. Las consecuencias de todo ello estaban anunciadas por diversas entidades: colapso de trenes y estaciones, vandalismo e inseguridad y permanente insatisfacción de los viajeros.

A este incremento poblacional se ha sumado el crecimiento del número de viajeros, desplazados del uso del vehículo privado por el aumento de los precios de combustible, una circunstancia tan previsible como ignorada por los responsables del transporte público.

La estructura deteriorada de Renfe no aporta garanơas de mejora y genera desconfianza. Dada la gravedad de la situación es necesario que el Gobierno intervenga inmediatamente e inicie un proceso de saneamiento y recuperación de la calidad del servicio. Es por ello que los usuarios de la C3 de Cercanías exigimos:

  • Que se dejen de atropellar los derechos de los pasajeros por culpa de la negligencia de los responsables del servicio. Es preciso que las obras en el Túnel de Sol se hagan con todas las precauciones y seguridad, reforzando el servicio para evitar las aglomeraciones en los trenes y andenes.
  • Incrementar la frecuencia de los autobuses interurbanos. Al menos en las “horas-punta” para facilitar alternativas de movilidad mientras duren las obras.
  • Indemnizaciones por el mal servicio soportado; Renfe tiene una deuda con la sociedad que hay que compensar.
  • Creación de una comisión de usuarios que siga las incidencias y su resolución, así como de las inversiones realizadas por el Ministerio, dando voz a los viajeros.
  • Mejora del trato a los usuarios por parte de Cercanías, y garantía de un transporte alternativo ágil y eficaz en caso de fallo en el servicio ferroviario. No más gente “tirada” en las estaciones.
  • Evitar la concurrencia de obras con otros medios de transporte, como el metro, para evitar el colapso de la movilidad de los madrileños.

Por eso, hoy, los usuarios de la línea C·3 de Cercanías de Madrid nos unimos para defender un servicio público que nos pertenece y que es vital en nuestro día a día.