Clases entre cascotes o en el exilio

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Medio millar de alumnos de cuatro colegios públicos de la región empiezan hoy el curso en aulas provisionales porque las obras en sus centros no han llegado a tiempo, según la Consejería de Educación de Madrid. Algunos serán redistribuidos en las propias instalaciones u otras cercanas, pero los de dos colegios de Coslada y Alcalá de Henares tendrán que trasladarse en autobús a otros. Las asociaciones de madres y padres (AMPA), sindicatos y oposición llevan meses denunciando estos retrasos, que el Gobierno regional (PP) ha vinculado con los problemas económicos de las constructoras. Donde debería estar el nuevo edificio de Primaria del colegio Carmen Laforet, en el barrio madrileño de Vicálvaro, hay un “tremendo agujero”, según describe el presidente del AMPA, Santos Cano. Aventura que hubo problemas con el terreno, donde se asentaba una cementera. Educación mantiene la misma fecha de finalización para las obras que proporcionó a EL PAÍS en junio: el primer trimestre de curso. Entre tanto, parte de los alumnos (en torno a un centenar se suman este año a los 225 con los que ya contaba el centro) darán clase en cuatro aulas ubicadas donde antes estaba el comedor, que se ha reducido. “Por lo menos no van a tener que ir a otros centros, aunque convivirán con las obras”, lamenta Cano. Los traslados preocupan a los padres, especialmente con alumnos de Infantil (3-6 años). Los 50 primeros alumnos del nuevo colegio del Barrio del Puerto (Coslada) tendrán que desplazarse al Pablo Neruda, a dos kilómetros. El Ayuntamiento pidió el 22 de agosto a la Comunidad “que la empresa que construye el colegio cumpla los plazos previstos”. Esta insiste, como en junio, que terminarán “el primer trimestre por el retraso de la adjudicataria”. más información Los 70 estudiantes del colegio Antonio Mingote del barrio La Garena, de Alcalá de Henares, deberán recorrer cinco kilómetros rumbo al Ernest Hemingway hasta que se terminen las obras, en su caso “a inicios del segundo trimestre” y también por “incumplimiento de los plazos por la adjudicataria”. Otros desplazados son los 120 alumnos del Plácido Domingo, del distrito de Arganzuela, pero Educación indica que los padres han solicitado no escolarizarlos en el centro hasta que terminen las obras (lo que está previsto para el primer trimestre). Ahora están en las instalaciones del Tirso de Molina, “a unos metros”. Otros centros con retrasos, como el Ausiàs March (Villaverde) y el Maestro Padilla (Carabanchel), están ya listos, según destaca Educación y confirman los padres con reservas. “Este fin de semana aún tienen que hacer cosas, pero parece que sí van a poder empezar los niños por fin en sus instalaciones, tras dos cursos de espera”, dijo el viernes Diego Murat, vocal del AMPA. En el Ausiàs siguen disconformes con la modificación de la obra que se les planteó este año, tras un parón de varios meses: “Las casas no se construyen por el tejado, pero este colegio sí. Las nuevas clases van en la planta de arriba y el primer piso ha quedado en bruto”, señala Jesús Ángel Gálvez, presidente del AMPA, que, pese a todo, admite: “Al menos no tendrán que pasar horas en el autobús, como nos pasó el curso pasado”.