Aguirre permitió la subida a la Bola para favorecer a Sacyr

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La penúltima etapa de la Vuelta Ciclista a España contó este año con una novedad. Tras años de intento, la 20 etapa acabó en el Alto de Guarramillas, conocido como la Bola del Mundo (2.265 metros), en la Sierra de Guadarrama, parque regional en fase de aprobación de Parque Nacional. Esa etapa ha acabado tradicionalmente en el Puerto de Navacerrada, pero en esta edición se han añadido tres kilómetros más con la subida a la Bola, a través de la pista que asciende desde el aparcamiento. La pista sube casi paralela a la estación de esquí de Navacerrada, que gestiona Sacyr-Vallehermoso a través de la empresa Inversiones Río. Varias organizaciones ecologistas han denunciado que este nuevo tramo de la vuelta a España finaliza en una cumbre de máxima protección.“La subida de la vuelta ciclista a la Bola es la gota que colma el vaso de las agresiones a la Sierra de Guadarrama. Además, la estación de esquí [situada en el Puerto de Navacerrada] es un cáncer. Se han abierto nuevas pistas y se ha destrozado todo”, señala Ángeles Nieto, de Ecologistas en Acción. Por otra parte, María Ángeles Fernández, de Unipublic, empresa que organiza la vuelta ciclista, asegura que “la Comunidad de Madrid solicitó que la etapa acabara en el Alto de Guarramillas, y pagó bastante dinero por ello. No puedo decir la cantidad. Todos los lugares por los que pasa la vuelta pagan para promocionarse”, aclara Fernández. El acuerdo, según informaron los periodistas que retransmitían la vuelta, era que los ciclistas bajaran en el telesilla, de la estación de esquí de Navacerrada. El telesilla discurre paralelo a la pista por la que subieron los ciclistas y ese día estaba en funcionamiento. La estación esquí de Navacerrada siempre ha sido deficitaria porque no hay nieve suficiente. Se han hecho importantes inversiones con dinero público, como introducir cañones de nieve artificial, pero sigue dando pérdidas. Los terrenos sobre los que se asienta son monte público, situado entre los términos de Cercedilla y Navacerrada. El negocio de la montaña Hasta 2007, la gestión de la estación fue pública, ese año Esperanza Aguirre entregó el 99% de las acciones a Inversiones Río S.L, administrada por Covasa, del grupo Sacyr- Vallehermoso, por 328.000 euros. A partir de entonces, la Comunidad de Madrid ha manifestado mucho interés en la zona. En mayo, Aguirre visitó el Puerto de Navacerrada, se hizo la foto en el telesilla y declaró que abrirían más pistas de esquí, “Aquí hemos aprendido a esquiar los madrileños y queremos que sigan haciéndolo nuestros hijos y nietos”. Entonces anunció una inversión de diez millones de euros en el puerto de Navacerrada para plantar árboles y rehabilitar los edificios del puerto, tareas que asignarían a una constructora. Organizaciones como Centáurea, Amigos de la Tierra, Salvemos la Sierra y Mountain Wilderness entre otras, también manifestaron su negativa a la ascensión a la Bola. Incluso Eduardo Martínez de Pisón, catedrático de geografía, que ha dirigido el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), por encargo de la Comunidad de Madrid, ha publicado un manifiesto en contra. Martínez de Pisón dice que “es un error plantear, proponer y aceptar ese fin de etapa (…) estando en pleno proceso, casi final, de aplicación el PORN”. El plan de protección del futuro parque nacional delimita las zonas protegidas y unirá las vertientes del parque situadas entre Castilla y León y Madrid. Pero Ecologistas en Acción dice que fue Martínez de Pisón quien elaboró el PORN, que “permite barbaridades como la de la vuelta. En el Plan hay dos islas sin protección que son precisamente las estaciones de esquí de Navacerrada y Valdesquí, con una franja entre ambas, para unirlas”, señalan. Aunque Unipublic anunció la subida a la Bola como “un espectáculo de primera asegurado”. No todo vale, señala Paco Cantó, de la Federación de Montaña, “se mercantiliza la naturaleza y a 1.800 metros el ecosistema es frágil. Cualquier intervención humana produce un fuerte impacto”. Afirma que la cumbre de la Bola cuenta con la máxima protección y “el 30% de la subida es zona protegida también”. Para Loren Sudlow, de Amigos de la Tierra, “5.000 personas moviéndose causan un fuerte impacto. La Comunidad de Madrid apoya a Sacyr y sospechamos que quieren construir más”.