Álvaro Aparicio, vecino del barrio, volverá a nadar la Tabarca – Santa Pola

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El próximo 8 de julio, un vecino del barrio, Álvaro Aparicio, participará por segundo año consecutivo en la Travesía a nado Tabarca – Santa Pola, 5.900 metros de distancia en aguas abiertas.

El año pasado, Álvaro tardó tres horas y cuatro minutos en completar la prueba y este año se ha propuesto bajar de tres horas, un reto muy complicado en una prueba donde terminar ya es un objetivo en sí mismo.

Fue la primera vez en las 22 ediciones que lleva celebrándose la prueba que participa una persona con síndrome de Down. De hecho, la organización de la prueba creó la categoría ‘Acero de Barco’ para personas con discapacidad según las categorías establecidas por el Comité Español. En ella participó Álvaro y una chica ciega total, que realizó la prueba acompañada por su lazarillo.

Como nos cuenta Pedro Aparicio, su padre, el contacto de Álvaro con el agua empezó con tan sólo tres meses, como una propuesta de estimulación temprana en el agua. Sus padres comprobaron la buena reacción que tuvo, un medio en el que él se desenvolvía bien y se encontraba a gusto. Poco a poco fue evolucionando, pasando por cursos de verano hasta llegar a formar parte del Club Natación Sur de Madrid, un club que Pedro encontró por casualidad y al que está muy agradecido por la gran aceptación que ha tenido con su hijo y donde desde el primer momento han tratado a Álvaro de tú a tú.

Con la natación “Álvaro se siente cómodo, seguro, se encuentra bien y tiene un rendimiento por encima de la media de algunos chicos de su edad que no tienen discapacidad, algo que él ve reconocido, y ese trabajo bien hecho aumenta su autoestima”, nos explica Pedro. “Gracias a este deporte, Álvaro ha podido desarrollar una serie de habilidades que sin éste a lo mejor no hubiese desarrollado o le hubiese costado más”, añade.

La Travesía a Nado Tabarca – Santo Pola, organizada por el Club Natación Alone, es una prueba solidaria de carácter popular de media distancia que se realiza en aguas abiertas cubriendo una distancia de 5.900 metros desde una isla a la península.

El deporte es una de las pasiones de Álvaro que además es un voluntario habitual de la Carrera Popular del barrio, donde suele participar en la elaboración de las bolsas del corredor y ocupa siempre que puede un puesto en el recorrido, o en el avituallamiento.  

Le deseamos mucha suerte para que pueda conseguir sus objetivos en esta importante cita para él y que su ejemplo de superación sirva de ejemplo para otros jóvenes.