El Ayuntamiento autoriza la tala de 147 árboles en Villaverde

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Paloma sentía “rabia e impotencia” ayer al ver cómo iba desapareciendo la hilera de 147 árboles que crecían enfrente del bloque de viviendas donde vive, en la calle de la Hermandad de los Donantes de Sangre, en Villaverde. Varios operarios armados con sierras eléctricas comenzaron a talar los ejemplares por la mañana, ante la mirada atónita de los vecinos. “Los árboles están enfermos y el Ayuntamiento ha dado el permiso para su tala, pero se van a reponer”, repetía el responsable de la obra de urbanización de la parcela donde estaban situados en un intento de aplacar los ánimos vecinales. Eran en su mayor parte olmos, junto con moreras, falsas acacias, álamos y almeces, ejemplares ya viejos, que se plantaron hace años delante del muro que delimitaba el ya desaparecido Cuartel Central de Ingenieros. La Sociedad Estatal de Promoción y Equipamiento de Suelo (SEPES) adquirió la finca a Defensa por 58 millones. Con esta operación se liberó un espacio de 27 hectáreas donde está prevista la construcción de viviendas, equipamientos deportivos y dotacionales, ralentizada con la crisis. Los árboles, que han resistido el paso del tiempo y una línea de alta tensión por encima de sus copas, han caído finalmente con las obras de urbanización de la parcela. Los técnicos municipales han autorizado la tala de todos los ejemplares, excepto de dos almeces, tras detectar pudriciones en la madera interna que podían provocar caída de ramas. El Ayuntamiento achaca su mal estado a que han estado sometidos a grandes y continuas podas por estar plantados bajo la línea eléctrica (ya retirada), que les han dañado provocándoles grandes heridas, por donde han enfermado. El portavoz de IU-LV de la Junta Municipal de Villaverde, Javier Muñoz, considera que los árboles se habrían podido salvar si se “hubieran mantenido de forma correcta en vez de maltratarlos”. Advierte de que el resto de los ejemplares que crecen entre los bloques de pisos podrían correr la misma suerte “porque no existe gestión ni planificación”. En el distrito de Villaverde existen unos 50.000 árboles. “Antes los cuidaban más, pero ahora llevan varios años abandonados”, dice Paloma. “Por no hablar de toda la vegetación que ha ido desapareciendo del interior de la parcela. Había una zona que era un vergel y ya no queda nada”, asegura. José Miguel Jiménez, de la asociación Ecologistas Peñalosa, se muestra en desacuerdo total con la tala. “Muchos árboles se podían haber salvado”. Ahora los residentes tendrán que esperar a ver crecer los retoños de almez (celtis austrialis), que está previsto que sustituyan a los antiguos olmos. “Vamos a iniciar la plantación inmediatamente con una distancia entre ellos de ocho metros aproximadamente”, informa el ingeniero responsable de la obra a unos vecinos que reciben la noticia con desconfianza. Esther Sánchez – El País