Reunión con la Dirección General de Participación Ciudadana para exigir que el Ayuntamiento conceda los permisos de las Cabalgatas Populares y de los eventos promovidos por los vecinos

Reunión con la Dirección General de Participación Ciudadana para exigir que el Ayuntamiento conceda los permisos de las Cabalgatas Populares y de los eventos promovidos por los vecinos

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Como ya sabéis, desde hace tres años el ayuntamiento de Madrid ha ido eliminando paulatinamente las cabalgatas de reyes de los distritos periféricos de la ciudad, destinando sus esfuerzos y medios, tanto económicos como humanos, en una única cabalgata, la del centro, la que circula por las calles más emblemáticas y de mejor imagen. No vamos ahora a discutir el presupuesto de tan magnífica cabalgata, ni valorar sus criterios artísticos, ni especular sobre la capacidad de tan céntricas calles para albergar a cerca de dos millones de personas, ni denunciar el hecho de que al eliminar las cabalgatas de los distritos no sólo cercenaron las ilusiones de los niños de los barrios, sino que suprimieron una de las pocas ocasiones en que todos los vecinos salen juntos a las calles, a sus calles.

El ayuntamiento eliminó las cabalgatas argumentando escasez de fondos económicos y los vecinos y comerciantes de los barrios no perdieron el tiempo debatiendo la credibilidad o validez de tales argumentos, sino que, uniendo esfuerzos y recursos, sacaron adelante cabalgatas que superaban en vistosidad, ejecución e imaginación a las que hasta el momento habían desarrollado las juntas de distrito. Lo único que necesitaban los vecinos era el permiso para poder sacar a la calle lo que, con mucho trabajo y dinero propio, habían organizado. Y ese permiso también fue denegado. Por eso nuestro recorrido por las calles de los barrios la noche del 5 de enero no son cabalgatas, sino manifestaciones.

En la mañana del pasado miércoles, representantes de varias asociaciones vecinales (Carabanchel Alto, Hortaleza y Butarque) celebramos, a instancia nuestra, una reunión con el Director General de Participación Ciudadana con la intención de hacerle saber que, por segundo año consecutivo, habíamos tenido que recurrir a Delegación de Gobierno y solicitar una manifestación para que nuestros niños pudieran disfrutar de una cabalgata el día 5 de enero, que es cuando corresponde, y que nuestro deseo era que el ayuntamiento, no sólo concediera los permisos, sino que dejara de poner trabas a las actividades que los vecinos, por iniciativa propia, organizaban, ya fueran cabalgatas, fiestas, carreras ciclistas o populares, carnavales,…

El Director General de Participación Ciudadana, Víctor García Segador, es un hombre de modales burocráticos que no va a entrar a hacer valoraciones de juicio ni a analizar sentimientos subjetivos. Expuso la crisis económica como hecho incontrovertible y dejó claro que “el ayuntamiento no tiene capacidad para asumir el coste que supone dar servicio a distintos eventos en un mismo día”, que demostró su intención de colaborar al permitir que las cabalgatas se celebrasen cualquier otro día que no fuese el 5, reservado para la del centro, y de esa manera poder “gestionar con eficacia y eficiencia los servicios municipales”, que los vecinos no lo quisieron así y que él respeta todas las opiniones, pero no va a cambiar su posicionamiento. Tenemos que entender que atravesamos tiempos difíciles.

Hicimos hincapié en el hecho de que hasta ahora las Juntas venían a gastarse entre 60.000 o 90.000 euros por cabalgata y que el hacernos cargo los vecinos y comerciantes de los barrios de ellas, había supuesto un considerable ahorro para las arcas del ayuntamiento, que lo único que necesitábamos era un coche patrulla que nos cortara el tráfico, que para todo lo demás éramos sobradamente autosuficientes.

Ocurre que a la falta de recursos económicos del ayuntamiento hemos de sumar los lamentables acontecimientos de la fiesta del Madrid-Arena, dejada en manos de empresas privadas (y amigas) y que pesa como una losa sobre el equipo de la alcaldesa. Tras el fatídico desenlace del mencionado espectáculo, el ayuntamiento “no puede de ninguna manera fiar la seguridad a personas ajenas”, y enviar un coche patrulla supone “un coste derivable, tanto en seguridad como económico, que en este momento no es asumible”.

No es difícil entender el delicado binomio que supone para el ayuntamiento la crisis y el Madrid-Arena y pensar, tal y como planteamos, que los actos del ayuntamiento discriminaban a los ciudadanos de los distritos periféricos, era una opinión no sólo absurda, sino infundada e insostenible. Lo que sí nos garantizaba, es que esta era una situación coyuntural, que durante el 2013 veía muy difícil que la situación cambiase, que por el momento no tenía medios para garantizar la seguridad ciudadana, pero que tenía la esperanza de que en el 2014, entre otras cosas, se pudiesen pagar las nóminas completas de los funcionarios y entonces podrían volver a hacerse cargo de todos los acontecimientos que, insistió, coyunturalmente, habían dejado de lado.

Con esto suponemos que no tienen intención de modificar un ápice la grandiosidad de la cabalgata del centro para destinar parte de sus efectivos municipales a los distritos periféricos y hemos de esperar años de bonanza para que el ayuntamiento permita a los vecinos organizarlas, dotándoles del necesario coche patrulla que corte el tráfico. Para que nuestra petición no cayera en el olvido, y aún a riesgo de parecer pesados, seguimos insistimos en que la tardanza de los permisos (poniendo como ejemplo el carnaval, autorizado tan sólo dos días antes de su celebración, cuando todo estaba ya organizado y anunciado) o su directa denegación, más las trabas para utilizar espacios públicos, como los centros culturales, nos hacía creer que no le interesa la participación ciudadana.

Según parece nada más lejos de la realidad, ya que lo que ellos buscan es precisamente la colaboración público-privada, y que en ese sentido no dudásemos en solicitar cualquier tipo de ayuda que esté en sus manos. Creemos que se trata de un discurso vacío, ya que la única ayuda que está en sus manos es, precisamente, la de conceder permisos algo que llevan impidiendo, retrasando, o directamente denegando desde hace varios años demostrando precisamente lo contrario, que no pueden soportar que los vecinos organizados dejen en evidencia al Ayuntamiento de Madrid demostrando que se pueden hacer las cosas mucho mejor y sin apenas dinero. Nos fuimos de allí teniendo claro que la organización de la Cabalgata del año que viene volverá a ser una batalla con el Ayuntamiento. Y también dejando claro que allí estarán los vecinos para librarla.